viernes, 15 de noviembre de 2013

Caritas

Cuando sean grandes van a leer y escuchar en muchas canciones y libros la frase "La primera vez que te vi me enamoré". Creánme que todo tomó sentido una noche de martes en un consultorio con un televisor enorme.
Mamá y yo habíamos ido a hacer una ecografía para medirles los huesitos y ver sus corazoncitos. En ese televisor donde veíamos latidos y flujos de sangre pasar de colores, aparecieron por primera vez ante nuestros ojos, sus caritas hermosas de bebé.
Cuando el doctor apretaba un botón de su computadora, la imagen gris y rara que no entendíamos se transformaba en una foto de ustedes. La primera vez que los veíamos!
Nos quedaron chicos los ojos para tantas lágrimas.
La primera en aparecer esta vez fue Josefina, pero como siempre, ella jugaba al misterio! Se tapaba la carita, se escondía y encima, pegadito a su carita estaba El culo de Martino!
Él quería toda la cámara, y la empujaba a la hermana en la pancita de mamá que les daba espacio para que se acomoden. Todas las fotos de ese día salvo dos, fueron de Martino. Josefina ya sabía, seguramente, que papá iba a ser alguito celoso de su princesita, y no quería que la anden mirando.
Naricita finita, carita de reina, Josefina nos iba preparando los sueños de coqueterías, de mamá e hija paseando con ropa de leopardo y accesorios, de muñecas y trenzas, sueños de besos dulces y abrazos largos.
Martino asomaba parecido a mi. La nariz un poquito ancha, los rasgos míos cuando era bebé. Por primera vez en mi vida experimenté el orgullo genuino e inexplicable de escuchar "Es igualito a vos". Te soñaba abrazados en la cancha, con la camiseta de Ñubel, jugando videojuegos juntos y hablando de cosas de hombre.
Hijitos, no nos podíamos aguantar las ganas de abrazarlos y besarlos!!! Qué emoción y orgullo vernos ahí dentro de mamá, creciendo sanitos, tan hermosos, movedizos. Queríamos agarrarles las manitos y jugar y hablarles y escucharlos.
El doctor nos contaba paso a paso lo que veíamos. Nos explicaba que todo estaba muy bien y que para sorpresa nuestra, ya pesaban entre los dos un kilo y medio! Mamá los sentía crecer adentro cada vez más grandes y la panza ya adivinaba que adentro dos bebés hermosos se movían y pateaban y estaban cada vez más cerca de salir al mundo.

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